Dicen que "depués del silencio, la música es lo que más se acerca a expresar lo inexpresable". Se les olvidó que de la palabra puede hacerse un arte. La palabra no solo evoca un referente, también sugiere. El secreto está en cómo se crea lo que se recrea.
20/9/11
Tras la pérdida de la inocencia (2011)
Hay etapas en las que sientes que la vida te va robando trocitos de inocencia, casi sin darte cuenta y sin saber cómo ha sucedido ni porqué de repente te ves más dura, más fría, más escéptica. La capa sensible de tu corazón que era fina, dulce y delicada se ha vuelto áspera y seca de los arañazos que el destino tenía preparados para ti. Con una actitud positiva todo se supera y las malas épocas dejan paso a otras mejores, el corazón se cura con el cuidado y el cariño que te da la gente a la que quieres, las asperezas se liman y la sensibilidad vuelve a estar a flor de piel. Pero, ¿qué hay de la inocencia? ¿se recupera la inocencia perdida o ese es el verdadero precio en vida del paso del tiempo? Al convertirse la inocencia en experiencia, ¿se ven nuestros impulsos coartados impidiéndonos disfrutar del momento si el corazón dice sí pero la razón no? La pérdida de la inocencia trae consigo el miedo al sufrimiento y a su vez, el miedo a lo nuevo. La pérdida de la inocencia trae consigo inseguridad y temor a ser vulnerables y mostrarnos expuestos. Al darlo todo te lo pueden quitar todo, pueden despreciar ese todo, pueden jugar con ese todo, pueden romper ese todo, y al final ese todo eres tú, algo frágil que está expuesto, en busca de todo pero también con la posibilidad de quedarse sin nada. ¿Se puede entregar alguien de esa manera después de la pérdida de la inocencia? Para algunos afortunados al perder la inocencia queda la ingenuidad; para el resto, queda el consuelo de que el hombre es el único animal que cae dos veces en la misma piedra...
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